jueves, 23 de julio de 2015

BARCELONA

Hola amigos.


Esta entrada se hizo de rogar un poquito por problemas técnicos, pero aquí estamos nuevamente dando la brasa con mis historias.


Si seguís por aquí, es que algo os ha debido gustar, aunque no es que estéis muy habladores, cabritos, jajaja!
Hoy vamos a hablar de la que, A Coruña a parte, es mi ciudad favorita de España. Barcelona.



Esto va a crear múltiples polémicas. Por un lado los "fanboys" de Madrid, u otras ciudades del país (Sevilla, Donostia o Segovia tienen mención especial). Por otro lado los que consideran que "Catalonia is not Spain".


Sabéis bien que respeto ambos sentimientos de pertenencia (el catalán y el español), hasta que se convierte en algo exacerbado. El ellos y el nosotros y todas esas tonterías. Como si fuésemos una cosa u otra en función de donde nacemos.


Como si los nacidos en Cuenca fuesen menos que los nacidos en Berlín. ¿¿A cuanta gente la ponen mirando a Berlín?? Pues eso.


Pero ya más en serio, me parece admirable el amor por tu tierra. Incluso me parece lógico que uno luche por la tierra donde nace (o donde pace). Lo que ya me parece penoso es cuando se usa como arma de diferenciación. En un sentido o en otro, ojo. Es más, pocas cosas hay mas rancias que el nacionalismo español.

El caso es que de momento, Barcelona, forma parte de España. Y si alguna vez deja de serlo, me parecerá perfecto porque será lo que los catalanes hayan decidido.

Quizá otro día hable de esa gran coalición independentista catalana que, si yo fuese votante de un partido de izquierdas como ERC (si viviese en Catalunya es probable que lo hiciese) me parecería un auténtico insulto a mi inteligencia.
¿Una lista única con un partido muchísimo más conservador que el PP?
¿Con el único partido que ha rivalizado en recortes con los populares?
¿Con un auténtico cateto como es Artur Mas?



Eso ya es harina de otro costal. Por muy de acuerdo que estuviese con la independencia, con mi voto no iban a contar.


Pero bueno, ya me estoy liando.


Barcelona.


Para empezar, quiero decir que debido a que fui a una boda, conté con poco tiempo para visitar la ciudad, así que si alguien se apunta a un viaje con el enfermero cultureta, que avise, jejejeje.


Otra cosa que me gustaría resaltar es que todos los españolitos que afirman que en Barcelona te hablan en catalán en todas partes, tienen razón.
Es imposible entenderse en el idioma de Cervantes.
¿En serio? preguntaréis.


No, por supuesto que no. En 4 días no tuve ni el más mínimo problema para entenderme con nadie. Mi acento denota mi procedencia y no tuve que pedirle ni a una sola persona que por favor, me hablase en castellano.


En todo caso, al ser alto, rubio y de ojos azules, y con una guía de Barcelona, me hablaban en inglés.


Muy curioso el caso de la librería donde compre dicha guía. Guía en perfecto castellano.
"twenty euros, please". "Good bye".
Mira lo que estoy comprando, alma de dios!! Que está en castellano, y al lado había la misma guía en todos los idiomas de la torre de Babel!!!


Barcelona es una ciudad viva, multicultural y abierta. Receptiva con el turista y con el inmigrante.
Una ciudad plena de color, de luz y con ese mar Mediterráneo que le da un olor maravilloso y característico, especialmente cerca de la Barceloneta y el Puerto Olímpico.
Una ciudad realmente europea, no como otras que presumen de serlo diciendo que te puedes tomar un "relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor"
Limpia, bastante segura (aunque en zonas muy concurridas, habrá que tener cuidado con los carteristas, como en cualquier ciudad grande) y sobre todo, repleta de cultura y cosas que hacer.

Es un placer pasear temprano por la mañana desde la plaza de Catalunya por las Ramblas hasta la estatua de Colón y ver ese maravilloso Mar Mediterráneo con el sol brillando alto sobre él.



Barcelona es de esas ciudades que te puede sorprender en cualquier paseo, por alejado que esté de las zonas turísticas, pudiendo encontrarte con edificios de Gaudí, graffitis realmente artísticos o museos menos conocidos pero muy interesantes en los lugares más inesperados.
El transporte público es muy bueno, y las opciones de restaurantes, difícilmente mejorables.

Pocas cosas negativas podría resaltar de Barcelona, pero vamos a detallar un poquito más todo.



- Por qué ir a Barcelona:


En primer lugar, para desprendernos de los prejuicios que pueda haber sobre los catalanes.
Tengan las ideas que tengan, son gente abierta, amable, acogedora y que se esfuerza por hacer de su ciudad un recuerdo inolvidable. Y a fe que lo consiguen.


En segundo lugar, si eres fan de la arquitectura o de la pintura te lo vas a pasar como un enano. No solo de Gaudí vive Barcelona, y su preciosa catedral es la prueba de ello.
La catedral y la basílica de Santa María del Mar son unas auténticas preciosidades enclavadas en pleno corazón de la ciudad vieja.


Pero claro, Gaudí es mucho Gaudí. Y entre el Park Güell, la Pedrera, la casa Batlló y sobre todo, la incomparable Sagrada Familia, tenemos que ir haciendo cola para comprar pañuelos. Por las babas y tal.



Picasso y Dalí también tienen su hueco en los museos de la ciudad (sabéis que siempre os recomiendo el blog de mi amiga Eri, que tiene varias entradas recientes al respecto.http://elverticecorunes.com/ )


Si te gusta el deporte o el espectáculo, ni siquiera Madrid puede rivalizar con las opciones que ofrece la capital catalana. Todos los conciertos importantes pasan por Barcelona, el auge del teatro en Catalunya es evidente, y cualquier deporte que os imaginéis va a tener un representante de alto nivel en la ciudad.


Y si te gusta pasear, Barcelona es una ciudad accesible y que permite recorrer grandes distancias a pie sin la sensación de agobio que producen otras grandes capitales, debido a las amplias aceras y a los árboles y pequeñas plazas que pueblan sus calles.




- Imprescindibles:


Sin duda, la Sagrada Familia es una de las joyas de la arquitectura mundial. Su grandiosidad es difícil de explicar con palabras, y a pesar de encontrarse en una zona poco llamativa de la ciudad, quedarse anonadado contemplando sus torres es lo más normal del mundo.
Todos hemos visto alguna vez las enormes grúas que continúan construyendo la visión megalómana de un genio como Antoni Gaudí, pero hasta que no se contemplan en vivo y en directo, uno no es consciente de la magnificencia de la obra.



Sin embargo, a pesar de lo mucho que me gusta el exterior y de lo cara que puede parecer la entrada, mi parte favorita es el interior.


Una especie de iglesia planeada tras la toma de LSD, a medio camino entre centro comercial, guarida de villano de cómic y discoteca con luces psicodélicas. Las formas regularmente irregulares, arcos y esculturas aparentemente desconectados entre si y otras geniales "idas de olla" con perdón, forman un todo espectacular.



Un lugar alejado de los miles de turistas que pueblan los alrededores de la enorme iglesia (prueba de que los turistas somos bastante ratas) y donde se produce una sensación de mareo y bienestar difícil de explicar. Digamos que aquí sentí por primera vez el conocido como "síndrome de Stendhal".
https://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%ADndrome_de_Stendhal


El Park Güell, aunque atestado de gente y repleto de tierra, es otra nueva muestra de la genialidad del artista, y las esculturas de lagartos con azulejos de colores son otra de las caras más reconocibles de Barcelona.



Pasear por las atestadas Ramblas hacia la estatua de Colón mientras se observa a los artistas callejeros y a los pintorescos viandantes, es una experiencia que conviene disfrutar sin prisa.


La ciudad vieja, el Raval y el Barrio Gótico son otros lugares que no podemos perdernos. Pasear por estas calles es sumergirnos en libros como La Sombra del Viento, o La Catedral del Mar, y sentirnos sus personajes en un lugar que tiene algo de mágico.



Y por supuesto, la Boquería. A la vez mercado, cafetería, cata de productos autóctonos y éxoticos, y lugar de interés turístico.
Barato no es, pero un batido o un buen desayuno en este lugar, se hace imprescindible.



- Decepciona algo?:


La verdad es que no. No iba con muchas expectativas, sobre todo porque contaba con poco tiempo para ver la ciudad. Así que solo me sentí decepcionado por no tener más días para disfrutar de un lugar con tanto encanto y que tiene tanto que ofrecer.
Siento que solo rasqué la superficie de una urbe fantástica. Lo dicho. ¿Quién se anima? jajajaja


- Cosas pendientes:

Muchas, sin duda. Pero no haber ido a los museos, especialmente al de Picasso que os comentaba antes, me parece un sacrilegio.
Y para que veáis que también tengo mi corazoncito festivo, tomar unas copas y ver la animada vida nocturna de la ciudad de la que tanto me han hablado, también queda pendiente para otra visita.

El Palau de la Música, el Liceu, y tantas otras cosas...en realidad, como digo, Barcelona requiere una visita mucho más intensa que la que tuve la oportunidad de hacerle.




- Comer y beber:

Como en cualquier gran ciudad, hay opciones de todo tipo y puedo decir que el mejor restaurante indio que he probado y el mejor tailandés, están aquí. Basta con hacerle un poco de caso a Tripadvisor, jajaja.
Por supuesto, la dieta mediterránea tiene aquí uno de sus puntos fuertes, pero para ser sinceros, en A Coruña es más fácil acceder a este tipo de comida que a la exótica, asi que me lancé a por ella y la disfruté como nunca antes.

Los vinos españoles, y por supuesto el cava estarán bien representados en Barcelona, y lo bueno de la cerveza catalana, es que no es Cruzcampo o Mahou. La Estrella Damm es potable y además...cada vez es más fácil encontrar Estrella Galicia (la estrella de verdad) en los bares barceloneses.



A ver...península ibérica...por beber y comer no va a haber problema.

(Nótese la asepsia con la que trato el asunto...península ibérica, jajaja).


- Deportes:

Como os comentaba anteriormente, si os interesan los eventos deportivos, no podéis ir a sitios mucho mejores, especialmente si no os gusta solo el fútbol.

El Fútbol Club Barcelona, al margen de ser el actual campeón de Europa de balompié, y de tener en sus filas al mejor jugador que yo he visto jamás (Leo Messi, por si alguno viene de Marte), cuenta con secciones deportivas de todo tipo, y que siempre aspiran a todo en sus respectivas disciplinas.
Baloncesto, Balonmano, Fútbol-sala, Hockey, Fútbol femenino, Atletismo, Béisbol, etc.

El RCD Espanyol, segundo equipo de la ciudad, también es un club multidisciplinar, y además, existen muchos clubes de cualquier deporte en la ciudad condal.
Desde hockey hierba, pasando por waterpolo o natación y llegando incluso al fútbol americano.

Añado, ahora que me leo, ir al Camp Nou a la lista de cosas pendientes.





Barcelona, puerta del Mediterráneo occidental. Ciudad de contrastes, abierta, moderna, limpia y con la vista en el futuro sin olvidar el pasado.
No muchas ciudades ofrecen tanto como ella. ¿Os lo váis a perder?









viernes, 10 de julio de 2015

A RAPA DAS BESTAS

Bueno, en mi entrada de hoy, más que el enfermero cultureta voy a ser el enfermero "enxebreta", o "typical Galician" o algo así.


El sábado pasado tuve la oportunidad de ver uno de los espectáculos más increíbles de relación entre hombre y animal que se puedan imaginar.


A Rapa das Bestas de Sabucedo, en el ayuntamiento pontevedrés de A Estrada.
Esto es, un rito ancestral de corte de crines de los caballos salvajes que habitan los montes cercanos a esta localidad.



Antes de nada, quiero dejar claro que soy un firme defensor del respeto animal, y estoy en contra de cualquier tipo de maltrato del que pueda ser objeto un ser vivo. Bueno, quizá con la excepción de las arañas, que me dan un poco de repelús.


Para empezar diré que, si en algún momento hubiese sentido que los caballos eran objeto de maltrato por parte de los "aloitadores" (asi se llaman los hombres y mujeres del pueblo encargados de lidiar con estos poderosos animales) me hubiese ido inmediatamente, y además me hubiese hecho eco de ello en las redes sociales.



No voy a negar que es posible que las "bestas" sufran cierto estrés cuando son conducidas (sin palos ni cuerdas) a un recinto reducido con el objeto de ser rapadas, desparasitadas y, en caso necesario por enfermedad, separadas del resto de la manada.


Pero este estrés, bajo mi punto de vista completamente personal, solo salía a relucir cuando los garañones, es decir, los machos dominantes, se encontraban en dicho recinto, al que llamaremos "curro" pues es éste su nombre.



Los garañones son animales territoriales, y compartir su espacio con otros no es plato de buen gusto.


Es evidente que estos caballos salvajes no disfrutaban cuando eran montados y agarrados "por los aloitadores", pero también es cierto el indudable celo que éstos ponían en no hacerles daño y en tranquilizarlos una vez los tenían sujetos, y esto se notaba en la parsimonia con la que las nobles bestias volvían con su grupo una vez rapados.



También es conveniente recordar que estos caballos, al igual que cualquier caballo (excepción hecha del escasísimo caballo de Przewalski mongol, del cual hay más especímenes en el zoo de Praga que en el desierto de Gobi) no son estrictamente animales salvajes, si no animales domésticos que, como en este caso, pertenecen a la gente del pueblo, o, como en el caso de los famosos broncos americanos, fueron liberados y se asilvestraron.



Con lo cual, creo que no se puede hablar de interacción gratuita del ser humano con una especie salvaje. No es lo mismo que si lo hiciesen con cebras, por poner un ejemplo.


Además, estos caballos viven 362 días al año libres en los montes, y solo durante tres días son bajados al pueblo (no todos, puesto que al no emplear medios agresivos, a muchos equinos no es posible encontrarlos o desplazarlos al lugar deseado) para pasar la ITV.


Y aunque es posible que tengan estrés (como mi perro, y desde luego, menos que un gato en su transportín cuando van al veterinario) esta interacción con los humanos es fundamental para su supervivencia, ya que, como ya comenté anteriormente, son desparasitados, marcados con un chip para su seguimiento y, en caso de estar enfermos, separados para tomar las medidas oportunas de recuperación y evitar posibles infecciones al resto de la manada.


Por último señalar, que los potros son separados en el momento de su entrada en el "curro" para evitar que puedan ser lastimados.
Es bastante llamativo que sean los niños del pueblo quienes se encargan de separar a las pequeñas "bestas". Es una especie de ritual de iniciación en el "aloitamento" y una manera de inculcar a los más jóvenes el amor por los caballos, que, en Sabucedo, son mucho más que una forma de vida.



Si a pesar de ello no estáis convencidos, podría utilizar la demagogia hablando de los antitaurinos que van a los Sanfermines, de los huevos, pollos, terneras y cerdos que nos comemos tras haber pasado por granjas que harian palidecer a Hitler, o, simplemente, de los caballos que son trasladados de un lado a otro para concursos de hípica, carreras o paseos en fin de semana, quedando encerrados en las cuadras el resto del tiempo.
O algo que es tan tremendamente habitual en Galicia. Los perros de las fincas de fin de semana, que se quedan allí atados en espera de sus amos, sin libertad, sin compañía y a veces, sin alimentos.


Pero dejo ya de enrollarme, que al final parecerá "excusatio non petita, accusatio manifesta".



El caso es que quedé gratamente sorprendido con la rapa en particular y la romería en general.
Tiendas de campaña en un paraje espectacular (esta zona de los ríos Umia y Ulla es de una riqueza natural extraordinaria), churrasco y pulpo a precios realmente populares, buen ambiente tanto para familias como para jóvenes que quieren pasar un buen rato, pero muy alejada de orgías etílicas como el Percebe de Corme, la feria del Albariño de Cambados o A Barca de Muxía, fiestas que se han convertido en meras excusas para emborracharse, y cuanto más mejor.


Eso si, hay que recordar que mucha gente acude a esta fiesta, declarada de interés turístico internacional, y que será importante llegar con tiempo para coger entradas. El "curro" es grande, pero no podemos olvidar que es un recinto con capacidad limitada, y no solo cabe la posibilidad de quedarse fuera, sino que incluso entrando, podemos tener que permanecer de pie o en una posición incómoda, aunque es cierto que al ser circular, vamos a ver bien lo que sucede en todo momento.



Cuando entramos al "curro", nos explicaron varias teorías del origen de la tradición que se remonta, como mínimo, al siglo XVI, y tiene su origen en el santo local, San Lorenzo, y unas ofrendas en forma de caballo que se le realizaron como agradecimiento por varios milagros curativos.


Sin embargo, hay evidencia en varios petroglifos repartidos por los montes adyacentes de que procedimientos similares de corte de pelo a los caballos llevan aconteciendo desde hace miles de años.


Para amenizar la espera de la llegada de los animales, gaitas y agrupaciones populares entretienen al público, que por cierto, debe protegerse con un gorro y crema solar del implacable sol de julio, aunque por suerte, el sábado pasado las nubes protegían de Lorenzo al pueblo de su santo.


Y por fin, nos dicen que los mozos ya están llevando a la manada (unos 200 caballos) al "curro", y se nos pide silencio para que estén tranquilos. Y en efecto, en perfecto orden y con total tranquilidad, los caballos van ocupando todo el ancho del lugar y, como decía, salvo encuentros ocasionales entre garañones dominantes, permanecen en total calma.


Es en ese momento, cuando los niños, siempre supervisados por sus padres, comienzan a retirar a los potros, ellos solos, o, en el caso de los más pequeños, a colaborar en el proceso.
Para ello, los llevarán a las cuadras colindantes con el curro, donde esperarán a reunirse con sus congéneres una vez finalizada la rapa.


Y de pronto, sin previo aviso, el primer mozo se lanza sobre un caballo (para ser exactos el garañón más famoso de toda esa zona, un precioso ejemplar negro, enorme y llamado Makelele) y se monta sobre él mientras el caballo se encabrita, al más puro estilo rodeo americano...pero sin cuerdas ni guantes. A mano desnuda. Otro "aloitador" intenta agarrar la cabeza del caballo, mientras un tercero, le sujeta el rabo de manera que le sea imposible cocear.



Es un caballo espectacular y fuerte, pero en un alarde más de técnica que de fuerza bruta, el "aloitador" que va montado se sincroniza con el que agarra la cabeza, y de un salto se baja, agarrando dicha cabeza por el otro lado.
Le tapan los ojos con sus cuerpos, y se apoyan en el animal para sentirse mutuamente y así, tranquilizarlo.
Y lo que podía parecer un trabajo brutal y propio más de bestias que de hombres (a veces quedan dudas de cual es más bestia de los dos) se convierte en una especie de ballet donde humano y animal quedan unidos por un vínculo que se puede sentir y que llega a emocionar.
Esta técnica de agarre entre dos hombres, se denomina "cruzada", y es la clave para poder reducir a la equino.
En muchas ocasiones el caballo será tirado al suelo, donde, por extraño que parezca, este vínculo es incluso más visible, y tras ser desparasitado y tras serle cortadas las crines, la "besta" se levantará siempre tranquila y relajada. Como sabiendo que ya no le volverá  a tocar el turno hasta el año que viene.


Está claro que es un espectáculo impresionante y que, mientras el animal no está inmovilizado y tranquilo, es también bastante peligroso.
Un mar de patas equinas y un hombre sobre un caballo salvaje son garantía de algún golpe y de alguna fractura, y dos "aloitadores" tuvieron que retirarse lesionados, si bien no de gravedad.
Es importante saber que es lo que se va a ver, y quizá no sea lo más recomendable para personas muy impresionables.



Durante dos horas, la mayoría de los caballos del "curro" fueron rapados, y sus crines, que antiguamente se vendían, van cubriendo la arena, y cada "cruzada" es celebrada por el público y por los aloitadores, especialmente cuando los animales presentan mayor dificultad de la habitual.


Dos horas, como he dicho, pero que se pasan volando mientras uno siente que navega entre el mundo de las tablets y el iPhone 6 con el que toma fotografías y otro mucho más antiguo. Ancestral. Prehistórico.



Finalmente, los "aloitadores" aplauden a los asistentes agradeciendo su asistencia, mientras los caballos, ya muchísimo más tranquilos esperan pacíficamente el momento de ser liberados de nuevo.
Se abren las puertas de las cuadras, los potros vuelven con sus madres, y finalmente, los animales recobran su libertad, con los mozos formando una cadena humana que a la vez, muestra respeto por estas bellas bestias, y les indica el camino para recobrar su libertad.


¿Repetiría? sin duda.

Recuerdo los momentos posteriores a la rapa, caminando en solitario hacia mi coche, aparcado a unos 500 metros del pueblo, con una paz y una tranquilidad inusuales. Con la piel de gallina por haber presenciado algo tan grandioso y a la vez tan difícil de explicar.

Como si realmente, hubiese presenciado la comunión perfecta entre hombre y bestia.


martes, 7 de julio de 2015

KINGSMAN: Servicio Secreto

Buenos días amigos.


Hoy vamos a hablar un poquito de cine y creo que, aprovechando su salida al mercado en DVD y Blu-Ray, Kingsman se merece un poquito de cariño por mi parte.



Para empezar, diré que nunca me había reído tanto en el cine como con esta maravillosa adaptación del cómic creado por David Gibbons y Mark Millar.
Eso es mucho decir, porque sabéis que el cine es uno de mis pasatiempos favoritos (y si pudiese acceder a la v.o. más favorito sería).


Los actores están extraordinarios, y aunque es algo que se podría esperar de auténticos monstruos de la interpretación como Colin Firth, Samuel L. Jackson o Michael Caine, y de uno de mis secundarios favoritos como es Mark Strong, lo que realmente sorprende es el excelente nivel de los más jóvenes, Sophie Cookson y, sobre todo el protagonista principal, Taron Egerton.



Ah, y no me olvido de la aparición tremendamente surrealista, y auténtico guiño a los más cinéfilos de Mark Hamill, el inolvidable Luke Skywalker de Star Wars.


Pero bueno, la verdad es que el surrealismo es la seña de identidad de Kingsman, consiguiendo que la mezcla entre películas detectivescas tipo James Bond y otras de estética de cómic como Sin City, no parezca en absoluto "agua y aceite", si no que formen un todo que entretiene durante las más de dos horas que dura el metraje.


El director Matthew Vaughn, conocido por Kickass, ha concebido una obra que es puro entretenimiento, no exento de calidad de guión, conversaciones interesantes y actuaciones de alto nivel.
Y chistes, muchos chistes.
El personaje de Samuel L. Jackson y su mala pronunciación (ardo en deseos de hacerme con la versión en Blu-Ray para poder apreciarla en v.o.) es de los más desternillante que se ha visto en las pantallas de cine en años, solo igualado, quizá, por Zach Galifianakis en Resacón en las Vegas.



Pero repasemos someramente el argumento, para que os hagáis una idea.


Los "Kinsgsman" son una organización secreta destinada a acabar con los "malos-malosos" del mundo.
Sus nombres en clave, provienen de los caballeros del rey Arturo, y de ahí que tengamos a Arthur, Galahad, Lancelot o Merlín.


En una misión, tras un fallo de Galahad (Colin Firth), muere uno de los miembros de los Kingsman intentando protegerle y como muestra de agradecimiento, Firth le regala a la viuda y al hijo del fallecido una placa con un número de teléfono del que podrán hacer uso una vez en la vida cuando se hallen en verdaderos aprietos.


Más de una década más tarde, el niño ya crecidito (Taron Egerton) y con todos los buenos hábitos de cualquier adolescente conflictivo de uno de los barrios más sórdidos de Londres, es detenido por la policía.


Ahí hace uso de esa llamada, y es liberado al instante por mediación de Galahad.
Este le explica como es el servicio secreto al que pertenece, y que ha quedado una vacante libre y cree que tendría futuro como "Kinsgman".



No hemos explicado que esa plaza desocupada se debe a la muerte en los Andes de Lancelot, intentando rescatar al Profesor Arnold (Hamill), un destacado científico secuestrado por Richmond Valentine (Samuel L. Jackson) un multimillonario filántropo y su lugarteniente, Gazelle, una explosiva señorita con piernas ortopédicas afiladas como cuchillas.


A partir de ahí, Eggsy (tal es el nombre del protagonista) intenta hacerse un hueco entre los Kinsgman peleando contra otros candidatos, entre los que destaca Roxy (Sophie Cookson) en pruebas cada vez más descabelladas, siempre supervisadas por el severo Merlín (brillante interpretación de Mark Strong), y bajo la supervisión del inefable Michael Caine, aquí llamado Arthur.



Paralelamente, los Kingsman de pleno derecho, especialmente Galahad, investigan al cada vez más sospechoso Valentine hasta que descubren su malévolo plan para destruir a la civilización.


Los enredos, los misterios, los agentes dobles, el humor y la acción van en aumento a cada minuto, resultando en una de las mejores películas que he visto, y, sin duda, con una de las que más me ha hecho disfrutar.
Mención especial para el épico final.




- Por qué ver Kingsman?


Porque pocas películas he visto que, al mismo tiempo, consiguiesen hacerme reflexionar, mantenerme en vilo durante 129 minutos, reír a carcajadas, emocionarme y deleitarme con una buena ración de acción y efectos especiales.
Y por Samuel L. Jackson y Colin Firth. Sublimes.




- Personaje favorito:


Richmond Valentine es la elección obvia. Si mezclamos lo mejor de cada personaje interpretado por Samuel L. Jackson y le añadimos la voz de Cartman en South Park, nos sale el filántropo más pirado de la historia del cine.
También me encanta el personaje de Merlín, fundamental para la trama y brillantemente interpretado, como ya dije, por Mark Strong.




- Momento favorito:


La escena de la iglesia es, para mi, historia del cine. Ciertos paralelismos con la escena de la iglesia de Kill Bill, pero con una cómica brutalidad que haría palidecer al propio Tarantino.
Un cómic hecho imagen a cámara lenta. Te sorprenderás riendo a mandíbula batiente durante una sucesión de hechos que jamás pensaste que pudiesen hacerte reír.
El final de la película en general, y la relación entre Eggsy y la princesa sueca en particular, no tienen desperdicio tampoco.




- Momento más flojo:


No es para nada flojo, pero la primera media hora de película hace pensar en "otra de superagentes especiales" sin nada particular. Entretenida, pero no tan especial como el resto, que, como ya he dejado dicho, merece sitio en lo más alto de mi olimpo cinéfilo particular.




- Si te gusta Kingsman te gustará:


Kickass es otra gran joya del director, y para algunos, incluso superior en intensidad y diversión.
Aunque menos disparatadas, las películas de James Bond, fundamentalmente las protagonizadas por Daniel Craig, también tienen su punto y serán una buena opción para disfrutar si lo pasas bien con Kingsman (cosa que, desde ya mismo, puedo garantizar)


Si te gusta Kingsman, además, es posible que disfrutes con las películas basadas en cómics (las buenas, no engendros como The Spirit donde solo se salvaba, oh sorpresa, Samuel L. Jackson), especialmente Sin City.






Preparaos para ver a los agentes secretos de Su Majestad sin Aston Martin, ni bebidas agitadas pero no revueltas...pero con mucha más personalidad.
Ah...y que sepáis que tampoco volveréis a mirar igual a vuestro teléfono móvil a partir de ahora, jajajaja.




FICHA:


Kingsman: The Secret Service


Estrenada en 2015


Director: Matthew Vaughn


Protagonistas: Taron Egerton, Colin Firth, Samuel L. Jackson, Michael Caine, Mark Strong, Sophie Cookson, Sofia Boutella.






P.D.  "La nobleza no está en sentirte superior a los demás, sino en sentirse superior a tu yo anterior"





miércoles, 1 de julio de 2015

EL SUEÑO DEL FEVRE

Hola queridos lectores:


A estas alturas todos habréis oído hablar de George R.R. Martin, el autor de la exitosa saga de libros "Canción de Hielo y Fuego", y adaptada ahora en televisión por la HBO bajo el nombre de Juego de Tronos.


Sin embargo Martin llevaba muchos años escribiendo obras fantásticas de gran calidad, aunque por su temática (ahora más en boga) era raro que llegasen al gran público.


Y es uno de esos libros, "El sueño del Fevre", el protagonista de la entrada de hoy.



Para mi es especial por dos motivos. Fue la primera publicación que me descargué para mi E-book, y además, el primer libro que me leí en inglés.
No os sorprendáis, por tanto, si me refiero a él como "Fevre Dream".
Por si fuera poco, tiene 33 años igual que yo, ya que fue publicado en 1982.


Tras Drácula es, probablemente, mi libro favorito de vampiros.


La acción transcurre a mediados del siglo XIX, a lo largo del trayecto del Mississipi, ya que aunque New Orleans y otras ciudades ribereñas serán escena de parte de los capítulos, la mayoría de ellos tendrán lugar sobre la cubierta de los famosos Steamboats (barcos de vapor con rueda gigante) tan populares en esa época.



El protagonista es Abner Marsh, un capitán de barco en bancarrota que, en su peor momento, recibe una suculenta oferta de un joven llamado Joshua York.
Este le promete construir el mejor y más rápido "steamboat" jamás conocido, a cambio de acogerle a él y a sus socios en el barco realizando pocas preguntas.


Dicho barco será llamado "Fevre Dream" y se dedicará al transporte de mercancías y pasajeros, aunque, indica York, de vez en cuando deberá detenerse varias horas o incluso días en las localidades que el nuevo dueño desee.
Al margen de eso, Marsh sería el capitán y mandamás del navío.


El comportamiento de Joshua y sus colegas resulta muy sospechoso desde el principio, ya que salen solo de noche, y en las riberas por donde pasa el flamante barco, se suceden los rumores acerca de sucesos extraños.



El desarrollo de la trama y los giros argumentales hacen que la tensión se mantenga todo el tiempo, con una mezcla equilibrada entre terror (muy light, todo sea dicho), acción, suspense y diversión.




- Por qué leerlo?:


En este libro, Martin se nos presenta como un extraordinario descriptor, haciéndonos imaginar sin esfuerzo alguno que nos hallamos en el río más caudaloso de Norteamérica, en la época más cruda de la esclavitud.
Además, el uso de los coloquialismos, especialmente entre la raza negra (desconozco si esto se pierde en la versión traducida al español), le dan mucha más credibilidad a la lectura.
Algunos expertos han calificado al libro como la fusión perfecta entre Bram Stoker y Mark Twain, entre Drácula y Huckleberry Finn.
Estos motivos, al margen de la atrapante historia, ya hacen que el "sueño del Fevre" merezca la pena.
Si además sois fans del tema vampírico o del escritor ya no es que os lo recomiende, es que os pido encarecidamente que lo leáis.




- Personaje favorito:


Abner Marsh es carismático a más no poder. Feo, gordo, alto, torpe y aparentemente poco avispado, se nos plantea como un héroe poco habitual.
Eso sí, va sobrado de fuerza, lealtad y una inteligencia que tarda en ponerse en funcionamiento, pero que acaba mostrándose como superior en los momentos clave del libro.
Lo dicho, un protagonista poco fotogénico pero con el que uno empatiza desde el primer momento.




- Momento favorito:


Los momentos centrados en la sed de los vampiros, el sufrimiento que les provoca esa "sed", su necesidad de beber sangre humana y sus dilemas morales por hacerlo solo los he visto igual de bien tratados en "Entrevista con el Vampiro", si bien la novela de Anne Rice, es bastante inferior en calidad, según mi humilde opinión.




- Momento más flojo:


No es una novela muy larga (368 páginas), y desde el primer momento nos sumerge en la trama, con lo cual no llega a decaer en ningún instante y siempre nos pica para que sigamos "un capítulo más antes de dormir"




- Si te gusta esta novela, te gustará:


Por supuesto, Canción de Hielo y Fuego, que ya traté en una de mis primeras entradas, los libros de vampiros, especialmente Drácula, Carmilla o Entrevista con el Vampiro, y también las novelas de Mark Twain y Charles Dickens.




En resumen, amigos, "Fevre Dream" es una muy buena manera de introducirse en varios mundos que para mi, ahora, son fundamentales en mi manera de entender la lectura en particular y la cultura en general.


Iniciarse en literatura de vampiros sin que den mucho miedo (pero que no sean moñas como los de Crepúsculo), en mundos fantásticos que no son difíciles de abarcar (la acción transcurre en un escenario real), o en la obra de un escritor genial en una novela muy asequible para cualquiera (la saga de Juego de Tronos o Los viajes de Tuf son libros definitivamente más fantasiosos y enrevesados, al margen de extensos).



Quizá no os suene mucho, pero si os suena bien lo que os digo, deberíais darle una oportunidad.

viernes, 19 de junio de 2015

El Mundo Amarillo

"Si crees en los sueños, ellos se crearán"


Éste es el sencillo pero contundente subtítulo del delicioso libro escrito por Albert Espinosa, El Mundo Amarillo.


La portada del libro, cómo no, es amarilla.
Su contenido, lleva directo al corazón. Y llena nuestra vida de amarillos. ¿Qué son los amarillos? Bueno, si el escritor no nos lo revela hasta el final, no sería justo que yo lo hiciese nada más empezar mi entrada en el blog.


Pero antes de meternos en el libro, hablemos un poquito de Albert Espinosa.
Quizá no os suene de nada. O quizá sí.



Si os digo que es un hombre que a los 14 años fue diagnosticado de un osteosarcoma (cáncer óseo) y le fue amputada una pierna, probablemente no sepáis todavía quién es.
A pesar de la amputación sufrió una metástasis, y le extirparon un pulmón y parte del hígado en años posteriores, y se pasó 10 años de su vida, hasta que cumplió las 24, metido en hospitales.


Aún no os suena, ¿verdad?


Pero si os digo que es el guionista, entre otras, de la maravillosa película Planta 4ª y de la serie Pulseras Rojas, quizá ya os empiece a sonar un poco. Si no él, al menos su obra.


Y El Mundo Amarillo, fue su primer libro.
Puede parecer un libro de autoayuda. Pero, ni Espinosa ni yo creemos en los libros de autoayuda.
Tampoco es un libro sobre enfermedad o muerte. Es un libro sobre vida y esperanza.
También hay muerte. Pero, ¿Qué es la vida sin la muerte? Al final al cabo, la única certeza es que todos acabaremos saliendo algún día con los pies por delante.


No es fácil pensarlo, pero tampoco debe ser traumático. Porque lo importante, como diría Gandalf, es que solo nosotros podemos decidir que hacer con el tiempo que se nos ha dado.


Y eso hace Albert en El Mundo Amarillo. Nos enseña trucos fantásticos para superar las dificultades, para superar la pérdida (no necesariamente muerte) de seres queridos, nos enseña a valorar lo que tenemos y a ser nosotros mismos todo el tiempo.


Porque ser nosotros es vivir. Equivocarnos, acertar, reír, llorar. Eso es vivir.
Y lo más importante es reconocer nuestros errores, disfrutar de nuestros aciertos, reírnos con ganas y llorar cuando sea necesario.


En este mundo está muy estandarizado cuando debemos reírnos o llorar. Cuando debemos enfadarnos y cuando tenemos que estar tranquilos. Incluso se nos dice cuando debemos sentir dolor.


Y todo ello hace que, básicamente, nos enfademos o nos duela algo de manera "colectiva".
Tengo cáncer, o me van a pinchar, con lo cual voy a sentir dolor.


Pero...¿y si no fuese necesariamente así? ¿y si el dolor fuese algo que solo aparece en las películas, o que los demás imaginan que vamos a sentir y nos lo inculcan?


Esta y otras valiosísimas enseñanzas nos acompañan durante todo el libro, que se nos pasa volando.


Albert Espinosa nos cuenta sus experiencias de manera cronológica, nos habla de sus amigos "los pelones", es decir, los compañeros de hospital que tuvo, y al mismo tiempo, nos va contando como superaba esos momentos difíciles que siempre se volvían experiencias positivas.


En ningún momento adoctrina como el típico libro de autoayuda. Ya sabéis: tienes que hacer así o asao.
No. El nos cuenta que cosas le ayudaron a él, y nos cuenta que lo sigue haciendo.
Nos enseña a escuchar, a querer aprender, y a mostrar una actitud positiva antes los momentos difíciles.


Todos hemos perdido a algún familiar, un trabajo o a nuestra pareja. Todos conocemos la enfermedad de cerca, y nos cuesta sonreir y mantener esa actitud positiva de la que os hablaba.


¿Haríais una fiesta para despedir a vuestra pareja? ¿Una fiesta para recordar los buenos momentos que vivisteis junto a vuestro abuelo? ¿Celebrar con los compañeros de trabajo que nos os váis a ver más? Suena raro, ¿no?


Pues el día antes de operarse, Espinosa hizo una fiesta para despedir a su pierna.
Diréis ¿por qué? Y yo digo, ¿por qué no?


No quiero destriparos mucho del libro, aunque hay anécdotas que me encantaría contar y trucos que me estoy aplicando.


Este es un libro que no significará lo mismo para todos los que lo lean, y yo ni mucho menos aplico todas las cosas que en él se cuentan.
Pero las que si estoy haciendo, me están sirviendo de muchísimo. Y simplemente, haberme planteado las que no hago (las que no hago...aún y las que no haré) me ha hecho crecer también.


Es un libro que cuestiona asuntos que creíamos tabú. Muerte, frases hechas y asumidas como verdades absolutas, cáncer, masturbación.


¿Es tumor una palabra bonita? Bueno, tal y como nos dice Espinosa, y aún a riesgo de repetirme, yo también lo digo. ¿y por qué no?


Antes de terminar, quería hablaros de los amarillos. Muy poquito, porque al final, es el propósito fundamental del libro. Pero si tocar el tema. Y me parece una definición maravillosa.


Un amarillo es una de esas personas que te dejan marcado de por vida. Esas personas que son especiales porque aparecen exactamente en un momento y lugar crucial.
Los amarillos no son amigos ni amantes. O no lo son necesariamente aunque puedan serlo. Son simplemente amarillos. Son especiales en si mismos.


Y yo, a riesgo de enfadar a Albert Espinosa si alguna vez me lee, cosa que dudo, añadiré que también puede haber momentos o situaciones amarillas en las cuales no interviene otra persona (aunque las más de las veces será así).


Y no me lío más. Me ha quedado una entrada un poco chapucera, pero no hace ni dos días que me terminé el libro y tenía muchísimas ganas de escribir sobre él.
Porque no quiero que ninguno de vosotros paséis ni un minuto más sin leerlo, ya que si yo lo hubiese leído antes hubiese encontrado unos puntos de vista y uno caminos maravillosos para ayudarme a ser un poquito más feliz.


Eso si, no me arrepiento en absoluto, porque quizá, mi momento amarillo en forma de libro tenía que llegar esta semana y no antes.
Y ha llegado, y me considero afortunado por ello.


¿Serás tú, que lees esto, uno de mis amarillos?




P.D. Para los que ya lo hayáis leído, os informo de que yo ya he empezado con mi historial de vida (5 cosas buenas al día), a intentar cambiar mi manera de andar, a comprobar los efectos mágicos que tiene soplar, y a tomarme al menos media hora antes de tomar una decisión importante o digerir una noticia crucial.


Y sorprendentemente, aunque suene extraño, funciona. Vaya que si funciona.


Ahora, toca usar la palabra "mágica" antienfados, jajajaja. Ese es ahora mi próximo reto.











miércoles, 17 de junio de 2015

INFILTRADOS (The Departed)

Hola amigos!!


Hoy me apetecería escribir sobre (poned voz de Coco el de barrio sésamo) la diferencia entre un chiste y decir las cosas de verdad.


Esto es un chiste (y aquí, escribiría algún chiste de mal gusto como los que TODOS alguna vez hemos contado, aunque nos encanta ser hipócritas) y esto es una afirmación (ahora, escribiría algún comentario sobre las fosas del franquismo, sobre ser ETA, sobre la valla de Melilla o sobre pegarle un tiro en la cabeza a gente con coleta).


Y después os explicaría que en este país nuestro en el que vivimos, es más grave un chiste que una afirmación.


Y os comentaría que me resulta curioso que, a pesar de ello, South Park, Padre de Familia o los Simpsons no están prohibidos, y que nuestros personajes favoritos de series de TV son Antonio Recio y Mauricio Colmenero.


Pero la verdad...me da un poco de pereza transformar el blog cultureta en el blog politiqueta y prefiero hablaros hoy de una de mis películas favoritas.


Infiltrados...o The Departed en v.o.



Si, parece ser que es una versión de una película coreana, o japonesa, o algo así. Me parece perfecto.
Entiendo que algún purista prefiera la primera versión, pero yo, con ésta, he disfrutado como un enano.
Y la versión original en japonés...pues como que no la domino. Salvo que hablen mucho de motos y coches. Honda, Kawasaki, Yamaha y todo eso.


La película es Scorsese en su más pura esencia. Intriga, mafia (cambiando italianos por irlandeses), tensión y resolución inesperada.
Con ella, el bueno de Martin por fin recogió su estatuilla como premio a su labor en la dirección, asi como a la mejor película en el año 2006.
No será porque no la había merecido con Casino o con Uno de los Nuestros, por ejemplo. Pero al menos, al fin le llegó, cosa que aún no ha pasado con Leo Di Caprio, protagonista de esta película junto a Matt Damon, y que, tanto por ésta como por alguna otra, ya le va tocando.



Ambos actores dan una lección interpretativa, y es difícil destacar a uno por encima del otro.
Y eso que su compañía no es moco de pavo. Nada  más y nada menos que Jack Nicholson (brillante como siempre, haciendo...pues haciendo de Jack Nicholson, la verdad), Martin Sheen, Mark Wahlberg (óscar al mejor actor de reparto), Vera Farmiga o Alec Baldwin.



La trama, comienza en Boston, con Collin Sullivan (Damon), el protegido del mafioso local (Frank Costello) que asciende rápido en la policía de Nueva Inglaterra, mientras facilita información confidencial (en ocasiones con cierto cargo de conciencia) a su protector.



Por otro lado, los policías interpretados por Wahlberg y Sheen ofrecen a Billy Costigan (Di Caprio), un cadete a punto de graduarse en la academia de policía, la opción de infiltrarse en la mafia, ya que su familia siempre ha tenido vínculos con el crimen local y creen que con sus antecedentes no sería posible la integración en el cuerpo como un policía al uso.



Costigan se gana la confianza de Costello, y comienza una red de mentiras, intrigas y situaciones que, tratándose de Scorsese, sabemos que acabará con torturas, disparos y violencia.
Todo ello, además, filmado con la brillante factura típica del inigualable director neoyorquino.


El final de la película es uno de los mejores que he visto nunca, y sigue impactando aunque ya se haya visionado el film anteriormente.




- Por qué ver "The Departed"


Primero, por su espectacular final. Después, por Di Caprio, Matt Damon y los excelentes secundarios. La trama puede parecer, y de hecho es, realmente enrevesada, pero Scorsese es un artista a la hora de hacer que las piezas del puzzle vayan encajando de manera emocionante y que en ningún momento tengamos la sensación de estar perdidos.
Nunca habéis visto una película como ésta. Os lo aseguro.




- Personaje favorito:


A pesar de la actuación de tres monstruos de la industria cinematográfica, como son Di Caprio, Nicholson y Damon, me voy a quedar con el personaje interpretado por Mark Wahlberg, que no es ni mucho menos uno de mis actores preferidos pero que aquí, borda la interpretación del histriónico, malhumorado y violento sargento Dignam, uno de los jefes directos de Billy Costigan.




- Momento favorito:


El ascensor. Lo siento, no puedo desvelar más por si no la habéis visto aún, pero esa escena es una de las más excitantes de la historia del cine, y marca la diferencia entre la gran película que hubiera sido y la obra maestra que es.




- Momento más flojo:


El triángulo amoroso-sexual formado por Sullivan, Costigan y la doctora interpretada por Vera Farmiga chirría un poco, pero también le añade un punto de tensión aún mayor a la rivalidad entre los dos topos (no, no hablo de Casillas) que aunque no se conocen, saben bastante pronto que existen.




- Si te gusta "The Departed" te gustará:


Pues siendo Infiltrados puro Scorsese, disfrutaréis mucho de Toro Salvaje, Uno de los Nuestros, Taxi Driver o Casino, que para mi, es su mejor película.
En todas ellas, unido al enorme Robert De Niro.


Ya más modernas, y también con Di Caprio, no os decepcionarán Shutter Island, Gangs of New York o El Lobo de Wall Street.
El Aviador, nuevamente con Leonardo Di Caprio, quizá sea la menos "Scorsesiana" de sus películas (sin contar La Invención de Hugo, dirigida a otro tipo de público) y también, de entre las más famosas, la que menos me gusta.



Amigos, preparaos para infiltraros en la película a través de la piel de dos tipos duros. No os arrepentiréis...pero aseguraos de que nos os salpica la traición...ni la sangre.






FICHA:


Infiltrados (The Departed)


Estrenada en 2006


Director: Martin Scorsese


Protagonistas: Leonardo Di Caprio, Matt Damon, Jack Nicholson, Mark Wahlberg, Vera Farmiga, Martin Sheen, Alec Baldwin, Ray Winstone y Anthony Anderson.




P.D. "La muerte es dura. La vida es mucho más sencilla"

miércoles, 10 de junio de 2015

EL DÍA DEL DEBUT

¿Alguna vez os habéis subido a un escenario y habéis sentido 60 pares de ojos que os miraban esperando a que los hagáis empatizar con vosotros?
O mejor dicho:
Esperando a que vuestro personaje, el que tantos quebraderos de cabeza os ha dado, sea por fin tal y como vosotros queríais y al mismo tiempo, signifique algo para la gente que os mira.


Pues eso, queridos lectores, es lo que viví yo este pasado domingo.


¿Y sabéis qué? Que me encantó la sensación.
Es una de las experiencias más excitantes que se pueden tener. Palabrita de niño Jesús.


Nervios, tensión, ansiedad...todo eso viene según se acerca la hora del debut, pero en cuánto te subes al escenario...se diluye como un azucarillo en un café caliente.


De pronto, estás en el café. Le das sabor al café. A un café que sin ti no sabría igual. Igual que no sabría igual con mal grano, o con leche desnatada, o en un vaso de plástico o con una cuchara de madera.


Estás en el escenario, y de pronto, olvidas que hay 60 personas mirando.
Y simplemente, haces lo que llevas tiempo haciendo. Lo que tanto has practicado. Y descubres que sale solo. Que no hay que hacer esfuerzo. Que tú, durante 10 minutos, ya no eres tú. Si no que te conviertes en tu personaje. Que, en mi caso, siento su dolor por los golpes recibidos, y por la indiferencia de mi esposa.
Siento su miedo al cardenal y su amor por el dinero.
Durante 10 minutos, soy el señor Bonacieux y estoy en mi casa en la Francia de los mosqueteros. Nadie me mira. Quizá los espías me escuchen, pero nadie nos mira ni a mi, ni a la señora Bonacieux.


Vale, quizá es un poco pretencioso. Pero realmente, no tuve miedo. No me invadió el pánico, y una enorme confianza, bastante extraña en mi por otra parte, me invadió haciendo que mi escena se me pasase volando y dejándome con ganas de más.


Y esta confianza, amigos, se la debo a mis maravillosos compañeros.
A todos.
Al cojo, al manco, a la asesina de los tomates, a la yonki carterista, a la prostituta enferma y a la borracha, a las cornudas que se imaginaban muy distintas, a los alcohólicos, a la reina y a mi esposa, la criada de la reina.



Porque no puedo imaginarme una primera vez como la de este domingo si faltase alguno de ellos. O si nuestra directora fuese otra.
Y quiero pensar que ellos también hubiesen echado de menos a mi entrañable, estúpido y avaro señor Bonacieux.


Es fácil imaginar que va a haber fallos. Que somos novatos y que de hecho, lo normal es equivocarnos. Olvidarnos el texto o tartamudear, o no hacer lo que hemos repetido 80 veces.
Pero creo que creamos una ola de karma y buen rollo tan positivo a nuestro alrededor, que era imposible que algo malo pasase.


¿Se podía hacer mejor? Creo que hasta Robert De Niro podría hacerlo mejor en Casino...pero dadas las circunstancias, es para estar satisfechos.
Dimos lo mejor de nosotros mismos, el día que más contaba. ¿Qué mas se puede pedir?


Recuerdo llegar dos horas antes al teatro, e ir viendo como llegaban los compañeros y compañeras.
Cada uno con su ritual.
Fumar, tilas, pasear entre los pasillos.
Tumbarse mirando al infinito o acuclillarse mirando solo el interior.


Escenas distintas resonando en mis oídos.
Los náufragos gritando mientras el viejo alcohólico se maquillaba y las presas hablaban sobre la guardia civil.
Las prostitutas pintarrajeándose mientras la reina recordaba sus rezos.
Yo paseando, y sintiendo solo paz. Paz en medio del caos. O mejor dicho. Un caos que me traía paz.


Y entonces se acabó el tiempo. Las 7 menos 5 de la tarde. Hora de recluirnos entre bambalinas, mientras el público ocupaba su lugar en las butacas.
Y la magia llegó.
Abrazos, ánimos, besos. Cariño. Gestos motivadores. Sonrisas de ilusión y de confianza.
En aquel reducido espacio escondido tras el telón, ya no había putas ni yonkis. Ya no había borrachos ni reinas. No había locos. Solo estábamos allí Alex, Ana, los Davides, Fran, Irene, Javi, Leti, María, Marta, Pili, Rosa y un servidor.


Y habíamos pasado de ser los alumnos de lunes y miércoles, a ser una familia. Unos amigos que nunca olvidarían ese día, y que sabían que no iban a fallar. Que no se iban a fallar.
Que todo iba a salir bien, porque en realidad, ya todo había salido bien llegando hasta allí.
Que lo importante era el camino. Y el camino no podríamos haberlo hecho mejor asi que ahora solo quedaba disfrutar.


Después, con cada pausa, más cariño, más ánimos y más confianza. Aquella gran familia, cada vez era más familia.

Los escenarios se cambiaban como en un ballet sincronizado, y las escenas salían mejor que nunca.


La obra, la humilde muestra de unos inexpertos alumnos de teatro, había sido un éxito.

Llegaron los saludos. Se encendieron las luces. Al otro lado, 60 personas aplaudiendo a rabiar.
Y sobre las tablas del escenario, 13 amigos.
13 amigos compartiendo la vergüenza del aplauso, y el orgullo de saber que lo habían hecho lo mejor posible.
Pero sobre todo, compartiendo una certeza.
La de que no estaban solos. La de que sobre un escenario, nunca más volverían a estar solos.




P.D. Mención especial para Tatiana, nuestra directora, porque anda que no tiene mérito dirigir a una panda de cenutrios como nosotros, y que salga algo tan decente como lo del pasado domingo.
Yo, amigos, ya estoy deseando que llegue el viernes y volvamos a actuar para volver a experimentar estas sensaciones inigualables.
¡¡Va a ser que el teatro engancha!!